¿QUE TIENE EL CORTO QUE LO HACE ESPECIAL?
Lo más relevante del corto como formato es precisamente su cortitud. De aquí surge toda su problemática particular y su aporte a las artes audiovisuales. Sin embargo ya en la antigüedad se reflexionó sobre la duración de los espectáculos tomando en cuenta incluso su extensión ideal de la misma manera que se estima hoy que un largo metrage debe moverse alrededor de los 90 minutos.
En la Poética (1451 a) Aristóteles aborda el tema de la duración del espectáculob(Tragedia). Sus observaciones apuntan tanto a la capacidad y condiciones de recepción del espectador como a la influencia del tiempo en la estructura de la representación. Así muy larga , la tragedia puede volverse confusa por exceso de situaciones y agotar las capacidades de memoria del espectador y si es muy breve arriesga no poder dar claridad al paso de la dicha a la desgracia y de la desgracia a la felicidad.
El cortometraje enfrenta el problema de la duración de un modo bastante similar. Como no tiene tiempo para un desarrollo complejo de su trama, debe pasar rápido sobre la sicología de sus personajes, sobre sus motivaciones más profundas, descripciones de su mundo, acciones paralelas que dan espesor al film. El corto más bien juega a sacar partido de sus limitaciones. No hay que detenerse demasiado en las causas o motivos que mueven a los personajes (el rol de la sorpresa final en muchos cortos se impone justamente por esta linealidad narrativa como un recurso de relectura ). Así Ante lo oscuro que asecha la economía de recursos, el cortometraje desarrollas estrategias de claridad apoyándose en su estructura, es decir en lo que su propia cortitud le impone para dar sentido a los acontecimientos, a las acciones narradas por sobre las motivaciones de los personajes.
Puede parecer dogmático hablar de especificidad en una época de hibridaciones posmoderna, pero lo que hay que tener en cuenta es que su renuncia al cine de género lo predispone a la experimentación desde la problemática de la economía narrativa donde se define su singularidad.
Muy a menudo el corto se enfrenta a la imposibilidad de utilizar códigos de reconocimiento de género. Estos códigos tienen como finalidad orientar al espectador en lo que debe esperar del film
Por ejemplo los truenos y relámpagos vistos desde una ventana cubierta por un velo que se agita podrían indicarnos que estamos frente a un film de misterio y que hay que prepararse al miedo y al suspenso.
En ciertos film policiales suele haber una introducción larga de acciones que solo tienen el propósito informativo sobre los personajes, sus caracteres y relaciones interpersonales, amistad, antipatía, jerarquías etc.
Estos episodios que pueden durar unos 10 minutos, no son gran cosa en la trama, solo sirven para informar sobre los personajes, el género y el marco en que se desenvolverá la trama, ayudando así al espectador a orientar sus expectativas sobre el film.
El cine de género utiliza estos códigos para facilitar al espectador la recepción precaria de las imágenes en movimiento asegurando una rápida localización del espectador frente a su proceso de identificación. Aquí estos códigos no se encuentran por tanto a nivel de la estructura narrativa pero si a nivel del contenido. Por ejemplo en EL DÍA DE LA MARMOTA de Harold Ramis hay una repetición de la narración una y otra vez pero esto no está como propuesta audiovisual sino que de contenido del film de alguien que está atrapado en el tiempo.
El Cine de autor en cambio no tiene un interés definido por estos códigos de género justamente porque su condición de autoral lo libera de las exigencias del género. Esto por supuesto no quiere decir que no los utilice pero aquí estarán del lado de la estructura y su utilización suele jugar una función crítica o distanciadora e incluso ir libremente por varios códigos de género a la vez dejándolos al descubierto frente al espectador.
El corto dado que no puede utilizar estos código canónicamente si lo puede hacer como en el Cine de autor en tanto citas que los descontruyen; buscando el humor a propuestas formales.
Esto por supuesto no quiere decir que el corto no se oriente al cine de género como por ejemplo la comedia, el suspenso, el terror, la aventura, policial, etc. Lo que sin duda le puede abrir oportunidades de difusión, pero el inevitable desplazamiento hacia la cita le otorga una carácter reflexivo al trabajo del género y le da las características de un distanciamiento crítico del lenguaje audiovisual.
Así el corto suele encontrarse más a gusto del lado del cine de autor que del cine de género, lo que le brinda un particular valor en la formación del cineasta que va mucho más allá del simple ejercicio al dotarlo del carácter de propuesta audiovisual, de obra y de este modo formula una gran exigencia al autor y un gran placer al espectador.
Publico estas reflexiones aquí en la página de FESANCOR con el objeto de promover un intercambio de ideas, de intuiciones y experiencias.
Jaime Muñoz Cuevas
Santiago noviembre 2011







